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OBJETIVO: Evaluar si hubo una selección adecuada de medicamentos antihipertensivos administrados en forma de monoterapia o terapia de combinación en pacientes con la presión sanguínea elevada. También, determinar si los hallazgos de laboratorio y la presencia de otras enfermedades en los pacientes tratados fueron tomados en consideración en la selección del agente antihipertensivo. Por último, evaluar la adherencia de los médicos a las guías de tratamiento de la hipertensión.
METODOS: Se hizo una auditoría de las historias médicas de pacientes con hipertensión provenientes de 9 centros sanitarios en Bahrain. Se usó como guía de manejo de la hipertensión el documento publicado por la organización WHO/ISH.
RESULTADOS: La presión arterial buscada de <140/<90 mm
Hg fue alcanzada en 37 (16.5%) de los pacientes con una presión
arterial de 126 ±6 / 80 ± 5 mm Hg. Los grupos con control
inadecuado de la presión sanguínea incluyeron 15 (6.7%) con
presión sanguínea sistólica normal y presión
diastólica elevada, 59 (26.3%) con presión sanguínea
sistólica elevada y diastólica normal, y 113 (50.4%) con
presión sanguínea sistólica y diastólica elevada.
La presión de pulso del grupo controlado fue de 46.3 ± 5.9,
mientras que la de los grupos con presión sanguínea controlada
inadecuadamente (presión sanguínea <140/
90,
140/<90, y
140/
90 mm Hg), fue de 37.4 ± 6.1, 72.7
± 13.5, y 59.7 ± 13.6 mm Hg, respectivamente. De los 281
pacientes hipertensivos tratados, 56.6% estaban recibiendo monoterapia
antihipertensiva y su presión sanguínea no diferenció de
la de aquellos recibiendo terapia de combinación. La escogencia de
medicamentos antihipertensivos teniendo en consideración la presencia
de otras enfermedades y hallazgos de laboratorio reveló lo siguiente:
muchos pacientes con hipertensión y dislipidemia fueron tratados con
bloqueadores de los receptores beta y diuréticos, 39.3% de los
pacientes con enfermedad cardíaca isquémica estaban recibiendo
bloqueadores de los receptores beta, aproximadamente 30% de los pacientes con
hiperuricemia recibían diuréticos, y 27.6% y 10.4% de los
pacientes con hipertensión sistólica aislada estaban recibiendo
diuréticos y bloqueadores de los canales de calcio,
respectivamente.
CONCLUSIONES: El control de la presión sanguínea fue alcanzado en 1 de los 6 pacientes con hipertensión. No hubo diferencia entre el control de la presión sanguínea alcanzado con monoterapia y con terapia de combinación. En varias circunstancias, la escogencia de la terapia antihipertensiva no tuvo en consideración las anormalidades metabólicas y la presencia de otras enfermedades en el paciente. Se requiere de un enfoque terapéutico más racional que considere las anormalidades metabólicas y la presencia de otras enfermedades en el paciente para así lograr un mejor control de su presión sanguínea.
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