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OBJETIVO: Repasar los beneficios clínicos de los bloqueadores beta en la prevención secundaria del infarto del miocardio y señalar las razones por las cuales su uso no está bien aceptado en algunas poblaciones de pacientes.
FUENTES DE INFORMACIÓN: MEDLINE (enero 1966octubre 2002). Se hizo una investigación sistemática de la literatura para identificar estudios evaluando la asociación entre la baja utilización de los bloqueadores beta y su efecto preventivo secundario en el infarto del miocardio. También se investigaron las bibliografías de los artículos revisados para identificar información adicional sobre el tópico en cuestión.
SELECCIÓN Y EXTRACCIÓN DE FUENTES DE INFORMACIÓN: Estudios en humanos publicados en ingles.
SÍNTESIS: Se evaluó la asociación entre el uso de los bloqueadores beta y su efecto preventivo secundario en el infarto del miocardio. Se observó una frecuencia baja de utilización de estos agentes en pacientes geriátricos y en pacientes con enfermedades concomitantes tales como la diabetes, insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, y enfermedad arterial periferal. Su baja utilización estuvo atribuída, en parte, a la percepción de alta frecuencia de efectos adversos observados con estos agentes.
CONCLUSIONES: El uso de los bloqueadores beta en la prevención secundaria del infarto del miocardio puede conducer a una disminución en la mortalidad en un 1948% y en la frecuencia de reinfartos en un 28%. A pesar de esto, los bloqueadores beta poseen un bajo uso en poblaciones de pacientes que presentan otras enfermedades concomitantes. Las personas de edad avanzada, debido a su deterioro fisiológico normal, poseen un riesgo mayor de bajo volumen cardíaco y bradicardia cuando se les administran estos agentes. Por lo tanto, se recomienda comenzar con dosis bajas y con incrementos paulatinos de la dosis. En diabéticos, los bloqueadores beta pueden afectar el control de la glucosa y conllevar a hipoglicemia. Por consiguiente, los pacientes diabéticos que han sufrido de un infarto del miocardio deben seguir sus niveles de glucose cercanamente. En pacientes con insuficiencia cardíaca descompensada, el uso de los bloqueadores beta puede conducir a depresión cardíaca adicional, pero su uso inicial en dosis bajas con incremento paulatino de la dosis reduce este riesgo. En pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o asma, los bloqueadores beta pueden inducer broncoespasmos, pero el uso de bloqueadores beta cardioselectivos y otros medicamentos tales como el albuterol pueden minimizar estos efectos. Finalmente, en pacientes con enfermedad arterial periferal, con la excepción de pacientes hipertensivos que poseen el fenómeno de Reynaud, los bloqueadores beta pueden ser usados con seguridad. En general, los beneficios cardiovasculares de los bloqueadores beta en la prevención secundaria del infarto del miocardio son superiores a los posibles riesgos asociados a su uso. La única contraindicación absoluta para el uso de estos medicamentos es la bradicardia severa, síndrome enfermo del sino preexistente, bloqueo atrioventricular de segundo y tercer grado, disfunción ventricular izquierda severa, enfermedad vascular peripheral active con isquemia en reposo, o enfermedad de las vías respiratorias reactiva que require de soporte con oxígeno.
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1C472
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