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ANTECEDENTE: La dispensación apropiada es uno de los pasos para conseguir un uso racional de los medicamentos, de modo que normalmente se aconseja que el dispensador tenga unos conocimientos, habilidades, y actitudes mínimos y actualizados.
OBJETIVO: Estudiar las habilidades y el conocimiento de los vendedores de medicamentos en las farmacias de Bogotá (Colombia), así como su respuesta a varias simulaciones de casos concretos.
MÉTODOS: Estudio transversal descriptivo sobre una muestra de 371 farmacias de Bogotá asignadas de manera aleatoria. Se obtuvo la información de cada farmacia de 2 modos distintos: (1) una entrevista directa para recoger datos sobre aspectos organizativos y las características de los vendedores de medicamentos, y (2) una simulación (tanto directa como por teléfono) para valorar la respuesta dispensadora en 6 casos clínicos simulados.
RESULTADOS: Más de la mitad de las simulaciones clínicas resultaron en una dispensación inapropiada (57% de las simulaciones directas y 55% de las simulaciones telefónicas). La proporción de respuestas correctas a las preguntas teóricas sobre un problema terapéutico concreto durante las entrevistas fue superior a la respuesta obtenida frente a una simulación que presentaba el mismo caso y en la que se esperaba una respuesta dispensadora. La formación de base de los vendedores de medicamentos incluidos en este estudio apunta hacia un problema concreto: 2 tercios de los vendedores de medicamentos sólo habían completado el nivel de secundaria y únicamente el 2% de la muestra tenía a un farmacéutico como director técnico. En cuanto a la formación continuada, los cursos o bien los organizaban directamente las industrias farmacéuticas (un tercio de los cursos a los que acudieron), o bien estaban patrocinadas por ellas (más de un tercio adicional).
CONCLUSIONES: Los vendedores de medicamentos deberían considerarse una parte de la cadena terapéutica y, si estuvieran correctamente actualizados o formados, podrían jugar un papel muy importante en la siempre difícil promoción del uso racional de los medicamentos. Las instituciones de salud pública y las universidades deberían involucrarse de una manera más activa para proporcionar información esencial, independiente, y no sesgada sobre los problemas terapéuticos comunes, las alertas de seguridad, y las restricciones en la prescripción de nuevos fármacos.
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1E420
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