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OBJETIVO: Revisar la literatura disponible que evalúa la efectividad del alopurinol en esquizofrenia que no responde adecuadamente o refractaria al tratamiento.
FUENTES DE INFORMACIÓN: Se llevaron a cabo búsquedas en MEDLINE (1966-octubre 2006), Cochrane Library, e International Pharmaceutical Abstracts (1970-octubre 2006) utilizando los términos alopurinol y esquizofrenia. Se establecieron límites para seleccionar los estudios llevados a cabo en humanos.
SELECCIÓN DE FUENTES DE INFORMACIÓN Y MÉTODO DE EXTRACCIÓN DE INFORMACIÓN: Se evaluaron los artículos identificados de las bases de datos. En la revisión, se incluyeron informes de casos y estudios clínicos.
SÍNTESIS: Por muchos años, la dopamina ha estado implicada en la patofisiología de la esquizofrenia y los antisicóticos típicos, mediante bloqueo de la neurotransmisión dopaminérgica, han ofrecido alivio en pacientes con síntomas positivos. Sin embargo, se sabe que el bloqueo de dopamina no alivia todos los síntomas de esquizofrenia y, más recientemente, se ha hecho evidente que muchos neurotransmisores pueden tener que ver en la patogénesis de la esquizofrenia. Por lo tanto, los antisicóticos atípicos, que están dirigidos hacia múltiples neurotransmisores, han surgido como terapias de primera línea. El desarrollo de evidencia también apoya una hipótesis que relaciona las purinas con la esquizofrenia. Se cree que un aumento en la transmisión adenosinérgica reduce la afinidad de los agonistas de dopamina por los receptores de dopamina. El alopurinol, un inhibidor de la xantina oxidasa, puede aumentar los grupos circulantes de adenosina y, en última instancia, causar efectos antisicóticos y ansiolíticos. Se ha informado un aumento en la evidencia del uso del alopurinol en terapia adjunta tanto en informes de casos como en estudios clínicos de poco alcance.
CONCLUSIONES: Los estudios clínicos demuestran que el alopurinol como adyuvante puede proveer beneficio a los pacientes que responden inadecuadamente a los tratamientos actuales para la esquizofrenia. La mayoría de los pacientes toleran bien el alopurinol. Sin embargo, se necesitan estudios clínicos amplios y aleatorios para determinar la magnitud de este beneficio, si el alopurinol debe usarse rutinariamente en la terapia adyuvante a los antisicóticos y qué población de pacientes se beneficiará con mayor probabilidad del uso del alopurinol. En pacientes con opciones limitadas, el alopurinol, en dosis de 300 mg una a 2 veces al día, puede mejorar los síntomas psicóticos, especialmente los síntomas refractarios positivos.
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1H222
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