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OBJETIVO: Evaluar críticamente el debate que ha existido por 30 años sobre el uso de los bloqueadores ß en el manejo del síndrome coronario agudo (SCA) asociado a la cocaína.
FUENTES DE INFORMACIÓN: Uso de las siguientes base de datos: Ovid MEDLINE In-Process, Ovid MEDLINE daily, Ovid MEDLINE (1966–21 agosto 2007), y referencias aún no clasificadas. Los términos usados en la investigación fueron: cocaína, infarto del miocardio, SCA, y antagonistas b adrenérgicos.
SELECCIÓN Y MÉTODOS DE EXTRACCIÓN DE INFORMACIÓN: Se evaluaron todos los estudios clínicos, casos de pacientes, guías cardiovasculares nacionales, y artículos de repaso general del tópico en cuestión publicados en inglés. Se incluyeron casos de pacientes que reunían las siguientes condiciones: (1) sospecha de SCA; (2) uso de un bloqueador ß durante el curso de tratamiento; e (3) información objetiva y subjetiva sobre el paciente descrito.
SÍNTESIS: Se identificaron 3 casos de pacientes y 2 estudios controlados con placebo que usaron 4 bloquedores ß (atenolol, labetalol, metoprolol, propranolol). También se identificaron 3 guías nacionales que comentaban sobre el uso de los bloquedores ß en el SCA. Aunque la información publicada es limitada, se puede apreciar que el propronolol y el labetalol ejercen un efecto mínimo o no efecto en la reducción de la vasoconstricción coronaria inducida por la cocaína. Ninguna de las guías nacionales revisadas recomienda los bloqueadores ß como primera línea de manejo del SCA inducido por la cocaína.
CONCLUSIONES: Los bloqueadores ß no deberían ser considerados agentes de primera línea para el manejo del SCA inducido por la cocaína. Si se requiere su uso a largo plazo, su beneficio debería ser evaluado en contra del uso recurrente de la cocaína y la posible exacerbación del SCA. Puesto que el carvedilol posee información publicada sobre su efecto beneficio en la mortalidad después de un infarto del miocardio y exhibe además otras propiedades farmacológicas de valor terapéutico, su uso en el manejo del SCA pudiera ser considerado.
RL Page II, KJ Utz, y EE Wolfel
Ann Pharmacother 2007;41:2008-13.
Traducido por Encarnación C Suárez
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1H643
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