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OBJETIVO: Determinar la eficacia de varios protocolos de inmunoglobulina intravenosa en el tratamiento de trastornos autoinmunes e inflamatorios crónicos.
FUENTES DE DATOS: Se accedió a la literatura mediante MEDLINE (noviembre 1984-marzo 2007) y se condujo una búsqueda utilizando el término inmunoglobulina intravenosa. Las referencias citadas en las publicaciones también se usaron.
SELECCION DE ESTUDIOS Y EXTRACCION DE DATOS: Los criterios de inclusión para los estudios fueron: (1) idioma inglés; (2) estudios aleatorios controlados; (3) protocolos definidos provistos; (4) mínimo de 15 pacientes involucrados; y (5) criterios objetivos provistos para evaluar el curso y resultados clínicos.
SINTESIS DE DATOS: La eficacia terapéutica de la terapia con inmunoglobulina intravenosa está bien establecida y existen protocolos definidos para el tratamiento de enfermedad de Kawasaki, púrpura trombocitopénica inmune, síndrome de Guillain-Barré, polineuropatía inflamatoria demielinizante, neuropatía motora multifocal, y enfermedades autoinmunes mucocutáneas vejigatorias. En ausencia de un protocolo definido, estudios demuestran que la terapia con inmunoglobulina intravenosa es effectiva en Miastenia Grave, dermatomiositis, síndrome de persona rígida, vasculitis sistémica positiva a anticuerpos citoplásmicos antineutrófilos, Oftalmopatía de Graves, y ciertas formas de lupus eritematoso sistémico. También podría ser de beneficio para algunos pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente. Los resultados en estos estudios son variados. El uso deinmunoglobulina intravenosa en necrólisis epidermal y Síndrome Stevens-Johnson ha influenciado dramáticamente la respuesta clínica y reducido la mortalidad.
CONCLUSIONES: La evidencia acumulada sugiere que los resultados clínicos observados están influenciados significativamente por el uso de un protocolo definido. Existe la necesidad de llevar a cabo estudios aprobados por la Administración de Alimentos y Drogas federal en múltiples centros para definir mejor el papel de la inmunoglobulina intravenosa en muchas enfermedades. Dichos estudios podrían establecer las indicaciones de uso, dosis óptima, frecuencia de infusiones, duración de terapia, y necesidad de retiro gradual comparado con cese súbito. Los protocolos definidos resultantes del estudio de un cohorte grande de pacientes frecuentemente persuaden a las compañías de seguros a crear políticas que proveen acceso a la terapia con inmunoglobulina intravenosa.
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1K037
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