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OBJETIVO: Describir el tratamiento y el perfil de utilización de la clozapina en la esquizofrenia, incluyendo la prescripción asociada a otros psicofármacos, comparando el grado de prescripción asociada entre pacientes esquizofrénicos tratados o no con clozapina y atendidos en los centros de salud mental de las regiones de Auckland y Northland de Nueva Zelanda.
MÉTODO: Se realizó una revisión retrospectiva de las historias clínicas de los pacientes adultos que eran atendidos en los centros de salud mental de octubre el 31 de 2004. Los datos recogidos para todos los pacientes a los que se les prescribió un antipsicótico incluían variables demográficas (género, edad, etnia), diagnóstico principal DSM-IV, comorbillidad, duración de la enfermedad mental, ingresos psiquiátricos, e información sobre tratamientos (psicofármacos, dosis, y vía de administración). Allí donde se inició tratamiento con clozapina, después de la introducción de un subsidio gubernamental de la totalidad de la prescripción (febrero 1999), se añadieron datos adicionales como el año de inicio y la historia previa de utilización de antipsicóticos. El análisis incluyó todos los pacientes externos con diagnóstico de esquizofrenia (incluyendo los trastornos psicoafectivos).
RESULTADOS: Se prescribieron antipsicóticos a un total de 2796 pacientes; se prescribió clozapina a un 32.8% de estos, a una dosis media de 372 mg/día, con un promedio de duración de la enfermedad de 9.7 años antes de iniciar la clozapina. El 59% iniciaron el tratamiento con clozapina después de que fuera financiada por el gobierno y presentan una media de utilización de 3 antipsicóticos, antes de iniciar la clozapina. Muchos utilizaron un antipsicótico de segunda generación (91%). Los pacientes con clozapina presentaban menor probabilidad de utilizar otro antipsicótico comparado con los que no utilizaban la clozapina (12% vs 18%; p < 0.001). Tanto el grupo de clozapina como el de no clozapina, tenían un número total de antipsicóticos prescritos bajo (media = 2). Para la clozapina, el segundo medicamento fue sobre todo para la hipersalivación.
CONCLUSIONES: Los pacientes externos con esquizofrenia resistente acceden a la clozapina en la proporción prevista; sin embargo el tratamiento se retrasó más de lo recomendado. Existe alguna evidencia de la mejora en el acceso a la clozapina para el tratamiento de la esquizofrenia resistente, posiblemente como resultado de la introducción de la financiación del gobierno, de la difusión de las guías o por la mayor experiencia de los clínicos. En este entorno, el número de fármacos asociados a los antipsicóticos para los pacientes externos con esquizofrenia fue bajo, y en el caso de la clozapina, fue habitualmente para tratar los efectos adversos.
Traducido por Corinne Zara Yahni
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1K662
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