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OBJETIVO: Revisar la literatura sobre perfiles farmacocinéticos, comparaciones de seguridad y eficacia y comparaciones de costos de los diuréticos de lazo, para evaluar la utilidad clínica actual de furosemide.
FUENTES DE DATOS: Se llevó a cabo una búsqueda en MEDLINE (1966–junio 2009) usando los términos furosemide, torsemide, bumetanide, ácido etacrínico, y diuréticos de lazo. Los artículos fueron limitados a aquellos escritos en inglés.
SELECCIÓN DE ESTUDIOS Y EXTRACCIÓN DE DATOS: Se revisaron todos los artículos en el idioma inglés identificados de las fuentes de datos. Los estudios eran elegibles si incluían farmacocinética, comparaciones de seguridad y eficacia, o comparaciones de costos de los diuréticos de lazo.
SÍNTESIS DE DATOS: En pacientes con fallo cardíaco, torsemide demostró disminución en mortalidad en comparación con furosemide en un estudio (2.2% vs. 4.5% en el grupo de furosemide, p < 0.05), disminución en hospitalizaciones en un estudio (23 en el grupo de torsemide vs 61 en el grupo de furosemide, p < 0.01), y mejoría en las clasificaciones funcionales de la Asociación del Corazón de Nueva York en 2 estudios (en el primero, 45.8% con torsemide vs 37.2% con furosemide demostraron mejoría en por lo menos una clase funcional, p = 0.00017. En el segundo, 40.2% con torsemide y 30.7% con furosemide demostraron mejoría en por lo menos una clase funcional, p = 0.014). En 2 de 3 estudios de pacientes con cirrosis, torsemide aumentó la natriuresis y el volumen total de diuresis comparado con furosemida en pacientes con cirrosis; sin embargo, no se demostró diferencia entre los agentes con respecto a renina en plasma y concentraciones de aldosterona. En pacientes con hipertensión pulmonar, presión venosa central, presión de enclavamiento capilar, y volumen sistólico, hubo mejoría significativa en comparación con los valores iniciales o de referencia entre pacientes que recibieron torsemide, pero no furosemide, aunque el análisis intergrupo no llegó a alcanzar significancia estadística. Entre pacientes con enfermedad renal crónica, no se observaron diferencias con respecto a natriuresis y control de presión sanguínea entre los 2 agentes; sin embargo, en pacientes con daño renal agudo, los pacientes que recibieron furosemide tuvieron una mejoría significativa en producción de orina en comparación con el grupo de torsemide. Además, 2 estudios que compararon bumetanide con furosemide fueron identificados, aunque los resultados fueron conflictivos. En pacientes con síndrome nefrótico, bumetanide mejoró significativamente la pérdida de peso en las primeras 4 semanas y en la semana 20, comparado con furosemide. En pacientes con fallo cardíaco, el grupo de bumetanide exhibió mejoría significativa en disnea en descanso y en ejercicio, no así el grupo de furosemide, aunque no se observó diferencia entre los 2 en la evaluación global.
CONCLUSIONES: La evidencia creciente demuestra perfiles farmacocinéticos más favorables de torsemide y bumetanide en comparación con furosemide. Más aún, torsemide puede ser más eficaz y seguro que furosemide en pacientes con fallo cardíaco. Se requeriría un estudio que compare los 3 agentes para confirmar a torsemide como el diurético de lazo primario en pacientes con fallo cardíaco, pero a base de la limitada evidencia presente, recomendamos torsemide sobre furosemide. Actualmente existe poca evidencia que apoye el torsemide o el bumetanide como primera línea sobre furosemide en pacientes con otras enfermedades edematosas.
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1M177
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