|
|
|
||||||||||
ANTECEDENTES: Existen estudios previos que han evaluado el impacto del magnesio oral sobre la presión sanguínea; sin embargo, dichos estudios utilizaron sales de magnesio con biodisponibilidad baja, carecían de metodología óptima, y mostraban resultados distintos.
OBJETIVO: Evaluar la habilidad del L-lactato de magenesio oral de bajar la presión sanguínea a largo plazo en comparación con el placebo en pacientes con desfibriladores de cardioversión implantados (DCIs).
METODOS: En este estudio de doble-ciego, de 24 semanas de duración, 50 pacientes con DCIs recibieron L-lactato de magnesio (6 tabletas diarias supliendo 504 mg de magnesio elemental diarios) o placebo por al menos 12 semanas. Se determinaron las concentraciones basales intracelulares y séricas de magnesio. El parámetro de eficacia final fue la presión sanguínea sistólica media a las 24 semanas.
RESULTADOS: De los 50 pacientes que completaron al menos 12 semanas
de seguimiento, 86% de ellos, independientemente del tratamiento asignado,
mostraron deficiencia basal de magnesio intracelular pero no sérica. A
las 12 semanas, el L-lactato de magnesio redujo significativamente la
presión sanguínea comparado con el placebo (117.7 ± 11.8
vs 126.3 ± 16.7 mm Hg, respectivamente; p = 0.04). En los 45 pacientes
que continuaron el estudio hasta las 24 semanas, la reducción en la
presión sistólica se mantuvo pero su significancia
estadística se perdió (118.1 ± 14.1 vs 125.5±17.2
mm Hg, respectivamente; p = 0.13). El L-lactato de magnesio no produjo
ningún impacto sobre la presión sanguínea
diastólica a los dos tiempos de tratamiento evaluados (p
0.75).
Los pacientes con una historia documentada de hipertensión durante la
evaluación basal mostraron resultados similares cuantitativos a los del
análisis primario.
CONCLUSIONES: Un gran número de sujetos con DCIs poseen deficiencia de magnesio intracelular que no es captada por la determinación de magnesio sérica. El uso del L-lactato de magnesio en pacientes con DCIs da como resultado un mejoramiento significativo en la presión sanguínea sistólica a las 12 semanas que puede mantenerse hasta las 24 semanas de tratamiento.
Traducio por Encarnación C. Suárez
www.theannals.com, DOI 10.1345/aph.1L640
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||